
Silvia Aguilera
Terapeuta de Shiatsu
“A pesar de la velocidad en el descubrimiento de nuevos procedimientos de diagnóstico y tratamiento y de la alta tecnificación de la medicina actual, el masaje (técnica manual ancestral) continua prodigándose y aplicándose y es un elemento terapéutico que todos los médicos tenemos presente en la medicina contemporánea”. “EL MASAJE TERAPEUTICO Y DEPORTIVO” Dr. Jesús Vázquez Gallego
En general cuando se habla de Masaje Terapéutico nos referimos a las manipulaciones sobre el músculo y tejidos blandos, de muy diversas formas. Conjunto de movimientos ejecutados con las manos y un agente vehicular-aceite o crema- sobre la superficie corporal. La combinación de estos movimientos más o menos intensos, rítmicos y profundos, homogéneos o no, producen como resultado final un efecto calmante, relajante y una sensación de energía renovada en el cuerpo.
Los objetivos que se persiguen y los efectos que produce la técnica van de la mano, confluyen en un mismo punto, eliminar o atenuar el dolor y mejorar la calidad de vida.
Hay un dicho popular que reza, “donde hay movimiento, hay vida”. El masaje induce al movimiento de todo el cuerpo, los líquidos, el tejido, la piel, facilitando la eliminación de los elementos de desecho. Un movimiento que vivifica el cuerpo, la mente y el espíritu. El cuerpo es nuestra casa, nuestra patria, zonas en luz, zonas en sombra, lugares susceptibles al olvido, al abandono, al conflicto. El masaje baña todo el cuerpo y despierta su bien más preciado, la energía de vida que circula por él, y permite que fluya libremente por todo el mapa corporal. Alegrando y renovando cada “habitante” de nuestra casa; las células, los líquidos, los músculos, la piel, los órganos, etc.
“Da amor a esa hermosa esencia de ti mismo que vive en el templo que llamamos cuerpo. Somos manifestaciones de vida, y se nos ha dado el maravilloso regalo de un espíritu interior.” VIRGINIA SATIR
Los orígenes del masaje se remontan a la época de las cavernas, se evidencia en algunas pinturas rupestres que muestran a gente masajeando a otra. El masaje es un saber ancestral, inherente -diría yo- al ser humano. Todas las culturas primitivas tienen en su haber, estas prácticas como elemento curativo. Y las más refinadas, a lo largo de la historia, también. Ya los antiguos egipcios y los persas usaban el masaje con fines cosméticos y terapéuticos, mezclando grasas, hierbas, aceites y resinas. En la civilización griega las virtudes del masaje fueron propugnadas por los mejores pensadores de la época y los romanos incluyeron el masaje a las rutinas aplicadas en los baños. La cultura japonesa heredó de la china todo un sistema de masaje impregnado de la medicina tradicional china, con puntos de presión, etc.
Digamos que en la actualidad hay dos tendencias de masaje bien diferenciadas; las de tradición oriental y la de tradición occidental, que es la que nos ocupa. El Masaje terapéutico como tal, empezó a fraguarse en el siglo XIX debido a la popularidad que alcanzó en Europa, esta técnica, acuñada con el término “Masaje sueco”.
En cuanto a la administración de las sesiones, va depender de la dolencia que presente la persona. Pero, en principio se recomiendan un mínimo de cuatro sesiones una vez por semana, en algunos casos, dos por semana. Para establecer cierta continuidad, profundidad y resultado.
El masaje está indicado para todo tipo de personas, y de todas las edades. Dependiendo de la edad, dependerá el tiempo y la intensidad que se empleé en la sesión. Normalmente, en niños y en ancianos, un poquito menos que en adultos. Las sesiones suelen ser de una hora.
El masaje terapéutico está indicado en las dolencias más comunes, como;
• Contracturas, Tortícolis, etc...
• Osteoporosis.
• Cefaleas.
• Fibromialgia.
• Fatiga crónica.
• Celulitis.
• Estreñimiento.
• Embarazo.
• Estrés.
• Ansiedad.
• Lumbalgia, Cervialgia, Rigidez muscular, etc.
• Trastornos circulatorios...